Textos clásicos
El texto clásico sigue la forma que las invitaciones españolas han usado durante un siglo: invitan los padres de ambos novios, con tratamiento de don y doña; se anuncia el enlace y, si es por la Iglesia, la fórmula tradicional añade que los novios contarán con la bendición de los padrinos —la madrina, por costumbre la madre del novio, y el padrino, el padre de la novia—, que suelen figurar con su agradecimiento al final. La fecha se escribe en letra y se cierra con «Se ruega confirmación». Encaja en bodas de iglesia, de etiqueta y en cualquier día donde la formalidad forme parte del placer.
Ejemplo 1 — Invitan los padres de ambos, ceremonia de iglesia
Ejemplo 2 — Formal, con la fecha en letra
Ejemplo 3 — Ceremonia civil con redacción clásica
Cómo va construida
Los padres arriba, con tratamiento — «D.» y «Dª» con nombre y apellidos abren la invitación tradicional española; primero suele ir la familia de la novia. Son ellos quienes «invitan», no los novios.
La bendición de los padrinos — En la ceremonia religiosa española, la madrina (habitualmente la madre del novio) acompaña al novio y el padrino (habitualmente el padre de la novia) a la novia. Nombrarlos con gratitud es el toque clásico que muchas familias esperan ver.
«Se ruega confirmación» — La línea de cierre de siempre. Su versión más suave y moderna es «Se agradece confirmación»; en un texto cercano, «Por favor, confirmad» cumple la misma función.
Conviene saber
- Las invitaciones clásicas se envían con 2–3 meses de antelación; la fecha de confirmación suele pedirse de 4 a 6 semanas antes de la boda, porque la finca y el catering cierran números.
- El «D. m.» (si Dios quiere) tras el anuncio es una fórmula tradicional de las invitaciones religiosas; hoy muchas parejas lo omiten y nadie lo echa en falta.
- Código de vestimenta, cómo llegar y lista de bodas no van en la invitación clásica: van en un tarjetón aparte o en la página del enlace.