Textos con humor (con cuidado)
La prueba del texto con humor: léelo en voz alta como lo leería tu invitado más tradicional. Una ceja levantada está bien; la confusión, no. La gracia debe ir en una o dos líneas: los nombres, la fecha y el lugar van en serio y sin adornos, porque los invitados los copiarán en calendarios y navegadores.
Ejemplo 1 — Toque ligero, datos en serio
Ejemplo 2 — La historia hace el chiste
Ejemplo 3 — Invitación solo a la fiesta, con guiño
Cómo va construida
Un chiste, al principio — La línea graciosa funciona mejor arriba del todo, donde marca el tono; después, la invitación se pone a hacer su trabajo.
Los datos, en serio — Nombres, fechas, horas y lugares en lenguaje llano. Nadie debería necesitar que le expliquen el chiste para encontrar la iglesia.
Cálido, no burlón — Los chistes sobre la pareja son seguros; los chistes sobre el matrimonio, los ex, el gasto o los invitados son donde las invitaciones se tuercen.
Conviene saber
- Si no se lo dirías a tu abuela a la cara, no lo imprimas: está invitadísima.
- El humor encaja en bodas relajadas; en una ceremonia de iglesia muy formal puede leerse como no tomárselo en serio, por injusto que sea.
- Pruébalo con un amigo sincero antes de enviarlo: si se ríe y te devuelve la fecha de memoria, funciona.