Textos para segundas nupcias
Una segunda boda se redacta exactamente igual que la primera, salvo en dos costumbres: nadie «entrega» a nadie, y la pareja casi siempre invita en su propio nombre. El tono es seguro y sin adornos. Los hijos, cuando los hay, pueden aparecer como anfitriones: una de las fórmulas modernas más bonitas. En España suma un detalle propio: la fiesta compartida con los hijos y la familia ya mezclada hace que el convite diga más que cualquier discurso.
Ejemplo 1 — La pareja invita, sencillo y seguro
Ejemplo 2 — Los hijos invitan, junto a la pareja
Ejemplo 3 — Boda pequeña, la gente más cercana
Cómo va construida
La pareja como anfitriona — Sin nombres de padres arriba y sin «entregas»: invitan las dos personas que se casan.
Ni una referencia al pasado — El texto nunca menciona matrimonios anteriores, «otra vez» ni «a la segunda va la vencida», salvo que a la propia pareja le haga gracia (aplica la prueba de la página de humor).
Los hijos, nombrados con intención — Los hijos pueden invitar, aparecer en la línea de bienvenida o reservarse para el propio día: las tres opciones son correctas; decide la pareja.
Conviene saber
- Las invitaciones de segundas nupcias se envían un poco más tarde —6–8 semanas antes es lo habitual, acorde con listas de invitados más pequeñas y cercanas.
- Aquí una línea breve sobre regalos es más habitual y está mejor vista: «Vuestra presencia es el regalo; si aun así queréis tener un detalle, podéis aportar a nuestra luna de miel» es una fórmula asentada.
- Los invitados de la primera boda que vuelven a ser invitados están honrados, no incómodos: invitad sin comentarios.